La vida de Immaculée Ilibagiza es un testimonio de ese mantra.
Hoy, la destacamos por dos razones: la primera, a medida que nos acercamos al Papa Francisco y al Año de la Esperanza de la Iglesia para 2025, Ilibagiza es un bello ejemplo de cómo la fe y la esperanza pueden sacarte de -perdonen la descripción franca y honesta- un infierno en vida; y la segunda razón, los fieles de la diócesis y las áreas circundantes tienen la oportunidad de conocerla e inspirarse en su historia en julio en un retiro en la parroquia de St. James the Greater Parish en Charles Town (este evento, junto con su libro - Left to Tell, Discovering God Amidst the Rwandan Holocaust podría ser un gran regalo de Navidad para alguien o para uno mismo).
Immaculée Ilibagiza nació y se crió como católica junto con sus tres hermanos en una aldea rural de Ruanda (África). Era una niña brillante y estudiaba ingeniería en la universidad.
En abril de 1994, cuando estaba en casa para las vacaciones de Pascua, comenzó lo que sería la peor guerra civil de su país. Su supervivencia es una cosa, pero lo que floreció en una devoción a la Santísima Virgen y al Rosario es otra historia asombrosa.
Para proteger a su preciosa hija de impensables agresiones y asesinatos, el padre de Immaculée le dio su Rosario y la hizo correr a casa del párroco local en busca de protección. Fue allí donde ella y otras siete mujeres fueron escondidas por el párroco en un cuarto de baño de 1 metro por 1 metro durante 91 días. Sin conocer su destino, el dolor se apoderó de ellas, luego la rabia y, finalmente, un momento decisivo: la oración. Fue el rosario y la oración lo que la elevó por encima del odio y la salvó a ella y a sus compañeras. Cuando pudo salir de su escondite y pesaba menos de 20 kilos, se enteró de que toda su familia había muerto, excepto un hermano que no llegó a casa desde su universidad fuera del país. Estaban entre los más de un millón de hombres, mujeres y niños brutalmente asesinados.
En su libro, Left to Tell, no sólo ilustra los horrores sin sentido de nuestro mundo, sino que, además, hace brillar la luz y la esperanza que sólo se encuentran en nuestro Dios todopoderoso.
Su libro, que incluye fotos de su infancia e imágenes tomadas después del genocidio, está disponible en línea en su sitio web (https://www.immaculee.com) y sus librerías favoritas.